El Museo de Oriente, una construcción portuaria

Texto inédito escrito en portugués por Maria Manuela d’Oliveira Martins, directora del Museu do Oriente, para sieteLisboas.

Imagen de la entrada principal del edificio, cedida por el Museo de Oriente.

Imagen de la entrada principal del edificio, cedida por el Museo de Oriente.

El edificio Pedro Álvares Cabral, actualmente Museu do Oriente (Museo de Oriente) es una construcción portuaria, de principios de los años 40 del siglo XX. Obra del arquitecto João Simões Antunes (1908-1995) se inserta en el plan de organización del espacio en torno a la Doca de Alcântara (Dársena de Alcântara), elaborado por el arquitecto Pardal Monteiro para la Administración General del Puerto de Lisboa y aprobado en 1938.

Fue en uno de los espacios destinados a la construcción de almacenes independientes, próximo a la Avenida 24 de Julho, donde se levantó el edificio.

João Simões se consagró con esta obra: los Armazéns Frigoríficos de Alcântara, al construir un edificio sin parangón en la Arquitectura Industrial portuguesa.1

Su construcción, promovida por la Comisión Reguladora del Comercio del Bacalao y destinada a la conservación del bacalao seco y de fruta fresca, se integraba en un plan más amplio de Fomento Económico impulsado por el Estado Novo, que pretendía asegurar el comercio del bacalao -en Portugal, la mayor parte era importado- para garantizar el control de los precios y la calidad de este producto alimentario.2

“El frío artificial era una industria que tenía como objetivo principal el proporcionar un nuevo concepto de conservación de los alimentos, bien por vía de la refrigeración bien por los diferentes niveles de congelación de los productos animales y vegetales capturados en los mares o recolectados y producidos en los campos agrícolas”.3

Se trata de un edificio de gran volumen, de planta longitudinal y simétrica, estructurado con un cuerpo central dominante con dos cámaras frigoríficas distintas, como si se tratara de dos edificios adosados. Además, tenía también áreas diferenciadas de recepción, preparación y expedición.

La capacidad de almacenamiento de 4.800 toneladas se distribuía entre ocho antecámaras y 50 cámaras frigoríficas, con tecnología proporcionada por la firma alemana Rheinmettall Borsig de Tegel. El revestimiento aislante utilizado para estas cámaras frigoríficas fue el corcho, producto portugués que se volvió preferente en esta industria del frío.

Pero, además de las instalaciones industriales, el edificio contaba con un comedor y un gimnasio para dar apoyo social y lúdico a los operarios.

Imagen de la fachada principal del edificio, cedida por el Museo de Oriente.

Imagen de la fachada principal del edificio, cedida por el Museo de Oriente.

La fachada Norte, sin ventanas, muestra dos bajorrelieves del escultor Barata Feio y, en el alzado Sur, se encuentra el escudo nacional y la fecha de 1940.

Su interior se halla dominado por robustos pilares de sección cuadrada, que se prolongan por los pisos del edificio.

El inmueble está formado por siete pisos, con un área bruta de 15.692 metros cuadrados, y se halla situado en un lugar privilegiado: entre importantes vías de circulación y junto al río Tajo.

El almacén frigorífico fue desactivado en 1992, dando lugar en 2008 al Museu do Oriente.

Su organización racional del espacio se reveló completamente adaptable a las necesidades funcionales de un espacio destinado a ser museo.4

Las obras de remodelación, iniciadas en 2004, a cargo del despacho de arquitectos Carrilho da Graça, a lo largo de todo el complejo proceso de transformación de este espacio industrial en espacio museológico, buscaron salvaguardar la memoria del edificio original; pese a que el equipamiento industrial había desaparecido, durante los años en los que el inmueble estuvo abandonado.

El arquitecto paisajista Gonçalo Ribeiro Teles proyectó un jardín, enfrente de la fachada Norte, con el objetivo